Innovación social como base de la planificación de ciudad

    Habíamos hablado en la anterior nota de la Innovación como una necesidad del desarrollo local de un territorio, y podría parecer que el concepto de innovación tiene una connotación solamente económica, pero la innovación no debe ser exclusivamente de carácter económico, sino que deber reportar beneficios al territorio y sus recursos naturales y humanos, y por ello el nuevo concepto de “innovación social”, definida “como los cambios sociales que se producen en tres áreas complementarias: el territorio, la calidad de vida de sus habitantes, junto a las condiciones de trabajo y empleo” (Benoît Lévesque y Paul R. Bélanger del Centre de Recherche sur les Innovations Sociales (CRISES) – Canadá 1986).

    Durante el proceso de diagnostico participativo del “Pla Ciutat Santapolavant” hemos hecho referencia a la Estrategia Europa 2020 y ahora para justificar la apuesta por la “Innovación Social” recupero la definición que la Comisión Europea en su iniciativa “Unión por la Innovación" del año 2010 hacia: “La Innovación Social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales, que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público… o en producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad… capacitando a la ciudadanía y generando nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración. Son, por tanto, al mismo tiempo innovadoras en sí mismas y útiles para capacitar a la sociedad a innovar…

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    Seguramente encontraremos muchas entidades, organizaciones y empresas que promuevan y lideren la necesidad de innovar para conseguir mejores resultados económicos y mayores cuotas de empleo y eso esta bien, pero las Administraciones Publicas, la local también, deben asumir un papel primordial, ejemplar y de liderazgo por medio de la mejora constante de sus servicios públicos, de tener en cuenta la voz de la ciudadanía y de las empresas y emprendedores, y en la búsqueda de la eficiencia en las acciones de todos los agentes económicos y sociales, para desde la gestión publica generar a través de la innovación social mayores niveles de bienestar social en un marco de crecimiento sostenible y equilibrado.

    Para innovar no es imprescindible utilizar las tecnologías de la información y la comunicación, ni es necesario que se base en la investigación y el desarrollo (I+D), más bien habría que centrarse en el nuevo termino “investigación, desarrollo e innovación” (I+D+I) que pretende maridar la inversión económica y la del talento, para potenciar actividades con mayor fortaleza competitiva en el mercado, pero que al tiempo supongan mejoras sociales, respetuosas con el medio ambiente, la salud y los valores de la convivencia y los buenos usos relacionales, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos en su vertiente económica y social, obteniendo un mayor bienestar social.

    Innovar es mejorar introduciendo cambios en los productos, servicios y en la potenciación del valor añadido y del aprovechamiento del talento individual y colectivo a favor de una mejora en la vida de los ciudadanos y una mayor calidad en sus relaciones que aporten empatía, sinergias, equilibrio, justifica y solidaridad.

    Las Administraciones Publicas deben potenciar, apoyar y promocionar la innovación, pero la sociedad también debe interiorizar este concepto y forma de actuar y al igual que hay que ser emprendedor en todos los aspectos y ámbitos de la vida del ser humano, también deberíamos ser innovadores en nuestros comportamientos diarios.

    Una sociedad conformista e inmovilista no tiene futuro, por lo tanto ante el conformismo: el emprendimiento, ante el inmovilismo: la innovación, y ante el rechazo y/o miedo a los cambios: lideremos los cambios, y configuremos o ayudemos a configurar una sociedad abierta y con capacidad de adaptación y de mejora constante a través del emprendimiento y la innovación.

    Estas afirmaciones y creencias en un momento donde estamos llevando a cabo un plan estratégico de ciudad me llevan a advertir que la innovación debe contemplarse en el análisis de partida de la planificación estratégica, no solo en su aspecto económico (economía: Ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas.), sino también su aspecto social o comunitario (desarrollo del capital humano y capital social de una sociedad, su evolución en las relaciones de individuos, grupos e instituciones de una sociedad, en la búsqueda del Bienestar social). La ciudad no solo se diseña a través de su ordenación urbanística, ni siquiera en función de su estrategia de competitividad del territorio y sus recursos, también debe tener en cuenta sus aspectos sociales (ocio, salud, educación, solidaridad, desarrollo de las personas y sus circunstancias, etc..), y siempre buscando el interés general y la máxima atención a las personas y/o colectivos más desfavorecidos y con riesgo de exclusión.

    Para concretar haremos referencia a nuevos conceptos, aspectos y movimientos que están irrumpiendo en la sociedad española y por lo tanto también en la santapolera como son la economía del bien común (sistema económico alternativo apartidista, que propone construir en base a los valores humanos universales que fomentan el Bien Común, basándose en la cooperación y no en la competencia, en el bien común y no en el afán de lucro - Christian Felber), la economía colaborativa (prestar, alquilar, comprar o vender productos en función de necesidades específicas y no tanto en beneficios económicos), la economía circular (concepto económico que se interrelaciona con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos), sin olvidar la importancia que tiene la economía social (conjunto de actividades económicas y empresariales, que en el ámbito privado llevan a cabo aquellas entidades que persiguen el interés general económico o social, o ambos), que no siendo una novedad, sigue estando presente como su forma de entender la dualidad económica y social.

    También citaremos como innovación social los coworking (una forma de trabajo que permite a profesionales independientes, emprendedores y pymes de diferentes sectores compartir un mismo espacio de trabajo, tanto físico como virtual, para desarrollar sus proyectos profesionales de manera independiente, a la vez que fomentan proyectos conjuntos), las acciones de networking (facilitar el contacto entre las empresas, y dar a conocer, de cerca, los productos y servicios de las empresas más próximas del territorio, para que se puedan generar sinergias, posibles colaboraciones y contrataciones de productos y/o servicios) y los centros de negocio (combinación entre recursos materiales y humanos con el fin de lograr el máximo desarrollo de la actividad empresarial de sus usuarios - "un hotel de empresas" - que encontrarán un espacio común que les ofrece diferentes servicios de alojamiento y de servicios administrativos), lo que en Santa Pola podría ser “L´Estació de la Innovació”.

    Para terminar, decir que también la Administración Publica Local está desarrollando Proyectos de innovación Social muy interesantes, como el del Ayuntamiento de Sevilla, que recientemente se nos presento en Alicante con motivo de la Jornada organizada por ADLYPSE-ALICANTE (Asociación de Personal Técnico en Gestión del Desarrollo Local) con el titulo de “La dimension local del empleo: Nuevos Retos – Nuevas Oportunidades”, por David Pino Merlo.

    Entramos en su página Web ( https://www.sevilla.org/ayuntamiento/competencias-areas/area-de-bienestar-social-y-empleo/empleo-e-innovacion-social/innovacion-social y leemos “En el I Plan Director de Innovación Social para el Empleo de la Delegación de Bienestar Social y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla, se recoge los principios, objetivos y actuaciones para que la ciudad de Sevilla desarrolle un nuevo papel a través de la Innovación Social para el empleo. El Plan pretende ser un instrumento para desarrollar una nueva estrategia de trabajo desde la gobernanza público-privada-social, que satisfaga las necesidades sociales y pueda producir los cambios necesarios en el ámbito del empleo, la economía social a partir de la innovación social“).

    Este Plan se basa en cinco ejes estratégicos fundamentales que son, la voluntad política de cumplir las promesas, la participación desde una actitud de escucha activa, el conocimiento desde la experiencia de lo trabajado y del trabajo en redes de colaboración sectoriales, la mirada estratégica al exterior para su adaptación en lo local y la cooperación y la coordinación de todos los agentes, tanto los económicos y sociales, como los públicos y privados, en el marco de una nueva Gobernanza publico-privada para el bien común, buscando el acuerdo como metodología del entendimiento.

    Según el Alcalde, Juan Espadas Cejas, “Es el momento del Liderazgo político de un nuevo Municipalismo. Los Ayuntamientos deben liderar el nacimiento de ecosistemas locales, ecosistemas de innovación, siendo los Ayuntamientos ejemplo vivo de todo ello y creando los factores facilitadores, como por ejemplo las cláusulas sociales y medioambientales en la compra pública o impulsando los laboratorios ciudadanos. Es el momento de sumar a la inteligencia técnica, la inteligencia social y emocional, con imaginación y empatía”.

    Con todo lo dicho, podemos decir que tenemos referencias para innovar en nuestra estrategia de ciudad, estamos en el tiempo adecuado y con las herramientas técnicas necesarias, la voluntad de la participación ciudadana y el liderazgo de la Corporación Municipal, por lo tanto: Podemos y debemos hacerlo.

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