Negociar = Consenso vs Acuerdo

    CONSENSUAR: Adoptar una decisión de común acuerdo entre dos o más partes.
    CONSENSO: Acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos
    ACUERDO: Convenio entre dos o más partes
    ACORDAR: Determinar o resolver algo de común acuerdo, o por mayoría de votos.
    NEGOCIAR: Tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro / Tratar por la vía diplomática, de potencia a potencia, un asunto, como  un tratado  de alianza / Tratar un asunto para llegar a un acuerdo o solución.

    Nota: Se puede acordar algo sin estar las partes de acuerdo en todo, en el consenso es necesario la unanimidad de las partes en el acuerdo, debiéndose en ambos casos negociar. 

     

    Anteriormente escribía sobre la participación y la reivindicación, pues para más concreción hoy insisto en que tanto para una satisfactoria participación como para resolver cualquier reivindicación, es necesario llegar a consensos o acuerdos, y para ello es necesario que las partes que intervengan sean generosas en sus planteamientos y posicionamientos, para conseguir un objetivo común, que es mejorar nuestra sociedad, con especial atención a los más desfavorecidos y aquellos con riesgo de exclusión laboral y hasta social.

    Para alcanzar consensos y/o acuerdos es necesario negociar, y negociar es un ejercicio, una actividad por el que dos o más partes bienintencionadas, están interesadas en un mismo asunto y solución y acuerdan unas pautas (reglas de juego) para buscar un consenso/acuerdo que satisfaga los intereses de cada uno, sin que existan vencidos, ni vencedores. Una negociación eficaz debe caracterizarse por la cesión de algunos elementos o intereses por ambas partes, para que desde la generosidad y la voluntad del acuerdo, obtener cada parte de forma sustancial los intereses particulares anhelados.

    Llegar a consensos y acuerdos, en definitiva negociar, es un arte que no todos domínanos, algunos piensan equivocadamente que una buena negociación es aquella que da como resultado obtener lo que se perseguía, pero eso nos llevaría a que la otra parte se sentirá perdedora y le resultara difícil de aceptar o respetar.

    Si la suma de las dos justas y documentadas pretensiones es superior al montante a repartir y se quiere llegar a un consenso o acuerdo, no habrá negociación posible, sino imposición o ruptura de las conversaciones y negociaciones, al no ser que  veamos las cosas desde otro prisma mas positivo y constructivo, con mayor optimismo y sobre todo mayor empatía.

    En muchos gráficos o representaciones graficas se utiliza la tarta para representar el total del contenido, indicando el porcentaje de la misma que cada parte tiene o pretende tener. Para explicar mi planteamiento ante una negociación utilizare el símil de la tarta. La tarta tiene un tamaño determinado y las porciones también, siendo su suma superior al tamaño de la tarta, por lo que el reparto resulta imposible.

    Con imaginación, generosidad y ganas de acuerdo o mejor de consenso, se puede ampliar el tamaño de la tarta y por lo tanto aumentar el tamaño de  las porciones, pudiendo llegar a contentar todas las partes.

     

    Contenido de la carta: 2 kilos
    Pretensión de la Parte “A”: 1,2 Kilos
    Pretensión de la Parte “B”: 1,5 Kilos
    Total Pretendido: 2,7 Kilos               


     IMPOSIBLE REPARTO
    SOLUCIÓN = NEGOCIACIÓN
    Ampliar el contenido de la carta a 2,5 kilos
    Obtención de la Parte “A”: 1,1 Kilos = 44%
    Obtención de la Parte “B”: 1,4 Kilos = 56%


     CONSENSO / ACUERDO

     

    Negociar, no es salirse uno con la suya, ni tampoco renunciar a los principios de uno, o que uno representa. No se trata de vencer, ni perder, y menos evitar lo evidente y en muchos casos lo justo. Para negociar es necesario que las partes partan de un análisis riguroso y fiel de la realidad, sin egoísmos, y que por lo tanto las partes sepan de sus posibilidades. En el marco de una negociación, también es importante, por no decir vital, el talante con que se negocia, la empatía frente a la otra parte, la capacidad de escucha. Se trata de escuchar y analizar lo oído, antes de contestar o proponer nada, y por supuesto no poner muchas líneas rojas, y las que hubieran deben ser argumentadas y racionales, justas y explicables, y por supuesto evitar los vetos, no se debe estar en contra de nadie, sino a favor de otros.

    Si queremos avanzar y conseguir objetivos, será necesario consensuar, pero si no fuera posible al menos hay que llegar a acuerdos, pues la división y el enfrentamiento es igual al inmovilismo o la involución, debemos buscar  al menos acuerdos que nos permitan seguir negociando, y conseguir aliados que se identifiquen con objetivos, metas e ideales comunes.

    Insisto en la legitimidad de de tener objetivos y buscar nuestra utopía pero desde el respeto, la empatía y la generosidad busquemos puntos de encuentro y no de confrontación. Mas vale un mal acuerdo que un litigio que nos puede dar mejores resultados, pero también daños irreparables.

    Debemos todos y todas poner el mismo rumbo y ritmo en el remar hacia el mismo puerto, con capacidad de reaccionar conjuntamente ante las posibles amenazas de los elementos, achicar con destreza  y tapar cualquier boquete que pueda ser nuestra debilidad para navegar, poner en valor nuestras fortalezas como pueblo y nuestros recursos y aprovechar las oportunidades que la planificación estratégica y el tener definidas nuestras líneas de actuación priorizadas nos permitan actuar competitivamente desde lo Local en lo Global, para alcanzar una sociedad mas justa, equilibrada y sostenible.

    Ojala tengamos buena MAR.

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